jueves, 22 de octubre de 2015

Es sábado...

"He aquí la noche, amiga del criminal desvelo;
viene a paso de lobo como un cómplice; el cielo
como una gran alcoba, ciérrrase lentamente
y se transforma en fiera suelta el hombre impaciente"

Charles Baudelaire, Las flores del mal: El crepúsculo de la tarde. 


Y la noche se desenvuelve

natural y profunda

mientras el saxo de Coltrane

despide una nota languideciente

que se desintegra

en el humo espeso,

en las risas silenciosas,

en los tragos a medio terminar,

en el suspiro de los amantes,

en sonrisas indulgentes

y en el vacío de ojos tristes.

Pero ahora ya esta amaneciendo

y el sol desparrama su lechosa

luz naranja

sobre los cuerpos dormidos

proyectando sombras 

que salpican las paredes

como espesos chorros de aceite.



Todo ha terminado

para volver a comenzar 

 la semana siguiente

como una torpe pantomima,

dulce quimera de verano. 

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