"Nosotros nacimos de la noche. En ella vivimos. Moriremos en ella. Pero la luz será mañana para los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche, para quienes se niega el día, para quienes es regalo la muerte, para quienes está prohibida la vida. Para todos la luz. Para todos todo"
Subcomandante Marcos, EZLN.
Lo han estafado,
le han robado -en nombre de Dios-
su tierra, los frutos de su cosecha ,
su casa y el pan de cada día
amén.
Le ocuparon su bosque,
le silenciaron el cantar de los pájaros,
le despoblaron el cielo de estrellas
y hasta le expropiaron
la tibia luz del sol.
Se lamenta porque
le han arrebatado todo,
las ganas de vivir, los sueños y la esperanza.
No le han dejado nada
salvo tristes y lastimeros
pedidos de justicia.
Ha atravesado a ciegas
la implacable noche de la Necesidad,
preguntándose una y otra vez
dónde están Jesusito
los Santos Ángeles
y por qué me abandonan?
Pero Mario sabe
lo que los invasores no;
que por cada golpe que le dan
avivan el fuego de la ira y la tempestad;
que ya no es ira sino
un enojo canalizado y racional,
manifestación consciente de su situación.
Y entonces que no tiemblen
esos cobardes cuando Mario
les devuelva golpes certeros y letales,
animado por el éxtasis de sentir
al alcance de las manos
la plácida sensación de la plena libertad.
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