jueves, 22 de octubre de 2015

Memorias

Yo no se qué me gusta mas

si la noche o el recuerdo,

porque con el recuerdo puedo

llenar cada vacío

que deja la memoria.

Puedo, por ejemplo,

reconstruir la imagen de tu vientre,

fuente del placer universal.

Puedo revivir,

cada suspiro, cada risa

y regenerar la esperanza del mundo

que vuelve a creer en vos y en mí.

Puedo actualizar

ese juramento, esa promesa,

el pacto entre nosotros dos y el destino,

mientras te susurro despacito al oído

“Te quiero”.

Puedo volver a pintar

las estrellas en el cielo,

esas pequeñas imperfecciones en tu piel,

esos destellos de luz en tus ojos,

tenues estelas de la ultima estrella fugaz.

Puedo volver a sentir

ese amor con pretensión de absoluto,

puedo revertir las inexorables

leyes del universo

y decir con orgullo

que vivo el mismo momento

mas de una vez.

Inquietudes

"Somos aves de paso. No construyas una casa demasiado sólida ni te llenes de cosas."

Haroldo Conti



Me inquieta saber

que estas podrían ser

las últimas palabras,

las ultimas letras que te dedique.

Me estremece ser consciente,

de que la muerte ya no es

inasible, etérea,

sino mas bien

una posibilidad concreta.

Me impacienta

el lento transcurso de la noche,

el gélido soplido del viento

y el silencioso crujir de las hojas.

Me asusta la trémula luz

de la última vela que ilumina pálidamente

el pequeño rincón en el que espero.

Pero este sol que ahora nace

en su génesis renueva mi esperanza

porque es la señal que espanta

los fantasmas de la soledad

y en su plenitud garantiza

otro día mas de vida.

Recorrido

Escribo estas palabras,

desde los descoloridos edificios

de una ciudad anónima,

desde el silencio sepulcral

de un suburbio perdido.

Desde el rumor somnoliento

de un lejano quejido nocturno

desde el fresco abrazo de la luna

una noche cualquiera de primavera.

Desde los cálidos besos impresos

en los cuerpos desnudos

prohibidos, sacrílegos

de los indoctos amantes en trance.

Desde donde la vida

se presenta clara e intensa

pura y desnuda

despojada de todo dolor

de todo sufrimiento.

Es sábado...

"He aquí la noche, amiga del criminal desvelo;
viene a paso de lobo como un cómplice; el cielo
como una gran alcoba, ciérrrase lentamente
y se transforma en fiera suelta el hombre impaciente"

Charles Baudelaire, Las flores del mal: El crepúsculo de la tarde. 


Y la noche se desenvuelve

natural y profunda

mientras el saxo de Coltrane

despide una nota languideciente

que se desintegra

en el humo espeso,

en las risas silenciosas,

en los tragos a medio terminar,

en el suspiro de los amantes,

en sonrisas indulgentes

y en el vacío de ojos tristes.

Pero ahora ya esta amaneciendo

y el sol desparrama su lechosa

luz naranja

sobre los cuerpos dormidos

proyectando sombras 

que salpican las paredes

como espesos chorros de aceite.



Todo ha terminado

para volver a comenzar 

 la semana siguiente

como una torpe pantomima,

dulce quimera de verano. 

Ser revolucionario...

"¿Soy el poeta de la revolución
acaso, como dice
por ahí --bromeando--
un compañero de la cárcel? No. El poeta
de la Revolución es el Pueblo"
  Paco Urondo




no es imponer un dogma,

ni convertir una doctrina

en criptografía ininteligible.

Ser revolucionario implica

ser padre, madre, amante

y combatiente a la vez.

Ser revolucionario

es robarle la pluma al enemigo

y reescribir la historia

poniendo al pueblo como

único héroe y protagonista.

Ser revolucionario

es guiar el clamor de justicia

de las masas silenciadas

por el ansiado camino

de la victoria prometida.

Sin título

Uno suele confiar

en la falsa creencia

de que es invencible, inmune

a las tragedias de la vida.

Pero lo cierto es que somos

frágiles, vulnerables

débiles pichones

victimas de una furiosa tempestad.

Y una vez que ha hecho su nido

en el lecho de muerte de nuestra esperanza,

la soledad se fortalece

e intrépida dentro de nosotros crece

engendrando como un hijo maldito

el Temor

que se alimenta de las dudas

las culpas, los remordimientos

los rencores 

la sed de venganza

y los transforma en veneno

que vierte sobre nuestras venas

para destruirnos 

lenta y dolorosamente.   

Instrucciones para lidiar con el mundo...

Partir la tierra en dos,

escarbar con las manos

hasta romperse las uñas

para dejar en carne viva

sus raíces sanguinolentas.

Hacerle un tajo al cielo

con pulso de cirujano

para que caigan estrellas y planetas

como espesas gotas de sangre.

Deshilachar una nube,

coser la herida y

soplarla con paciencia

para que no arda.

Finalmente, abrazarlo, dormirlo,

darle un beso en la frente

velar por sus sueños

y pedirle perdón.

A Mario...

"Nosotros nacimos de la noche. En ella vivimos. Moriremos en ella. Pero la luz será mañana para los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche, para quienes se niega el día, para quienes es regalo la muerte, para quienes está prohibida la vida. Para todos la luz. Para todos todo" 


  Subcomandante Marcos, EZLN. 



Lo han estafado,

le han robado -en nombre de Dios-

su tierra, los frutos de su cosecha                       , 

su casa y el pan de cada día 

amén.

Le ocuparon su bosque,

le silenciaron el cantar de los pájaros,

le despoblaron el cielo de estrellas

y hasta le expropiaron 

la tibia luz del sol.

Se lamenta porque 

le han arrebatado todo,

las ganas de vivir, los sueños y la esperanza.

No le han dejado nada 

salvo tristes y lastimeros 

pedidos de justicia.

Ha atravesado a ciegas

la implacable noche de la Necesidad,

preguntándose una y otra vez

dónde están Jesusito

los Santos Ángeles

y por qué me abandonan?

Pero Mario sabe

lo que los invasores no;

que por cada golpe que le dan

avivan el fuego de la ira y la tempestad;

que ya no es ira sino

un enojo canalizado y racional,

manifestación consciente de su situación.

Y entonces que no tiemblen

esos cobardes cuando Mario

les devuelva golpes certeros y letales,

animado por el éxtasis de sentir

al alcance de las manos

la plácida sensación de la plena libertad.